jueves, 23 de septiembre de 2010

El cortejo

El café sabe a pausa, a ese segundo detenido que vibra entre la sonrisa y la carcajada. El mar me sabe a limón: grande jugoso, envolvente. El tiempo... el tiempo me sabe a chocolate, suave, deslizante, escurridizo y, para mí, inevitable. Mis manos... hace mucho no las saborea el papel ni ellas se deleitan con los trazos frenéticos de la escritura. Son amantes que se extrañan con intensidad cuando orgullosamente se abandonan, pero logran reconciliarse en el primer beso, ese pálido esbozo de la primera letra... hoy fue la 'e'; tal vez más tarde el regocijo lo brinde una coqueta consonante.. Y mientras ese momento llega, ¿a dónde se van los pensamientos que no se materializan en esa mágica fusión de tinta y papel? ¿Dónde quedan tantas letras huérfanas, ideas inconclusas y confesiones no confesadas? ¿En qué lugar podré redescubrir los sonidos de palabras que huyeron de mi intención de expresarlas? Me gustaría creer que todo cabe y se mantiene en mi memoria, pero seguramente, en forma intermitente, mi memoria puede ser infiel... Quizá, en un esfuerzo por sobreponerme a mi humana circunstancia, debiera otorgarle y otorgarme un voto de confianza, sentarme en lo alto de mi silencio y recordar... y así rescatar a esos hijos sin nombre que me llaman con desespero.
Leticia del Rocío Hernández Gómez
26 de mayo de 2010
Twitter: @LeticiadelRocio

martes, 6 de abril de 2010

Compartiendo mi soledad

Hay soledades que nos alcanzan. Hay soledades que nos detienen. Otras más, invaden nuestros espacios... y hay soledades que esperan, que buscan, que encuentran. Llegan, o llegas a ese espacio y momento donde siempre han estado. Se anuncian, o te sorprendes anunciando tu llegada. Sonríes, y te devuelven la sonrisa, ahora como lágrima, ahora como susurro del viento. Soledades amigas, soledades hermanas... soledades que cobijan sin reprochar, que alientan sin cuestionar... soledades que regalan ese impulso que necesitas para seguir caminando, con la cabeza muy en alto, en esos momentos en que sientes que el mundo se derrumba a tus pies... soledades que nunca vienen solas, llegan del Cosmos, de lo que para mí es divino y eterno. Y hoy, como nunca antes, me cuestiono... y esas soledades me han dado la respuesta...

sábado, 20 de febrero de 2010

Yo, mujer

Y comencé una nueva historia. Un día abrí los ojos y me encontré, finalmente, conmigo misma. Y me di cuenta que hoy realmente soy, y de la grandeza de permitirme ser… sigo siendo ese proyecto inacabado, con bordes excedentes y aristas sin o con sentido, pero soy; y soy mucho más cada minuto…

Y me di cuenta que me amaba, así, sin más requisitos que ser yo misma. Sí, me amo: amo cada centímetro de mi piel y de mi existencia; cada suspiro, cada idea y cada sentimiento; amo mis ojos y lo que en ellos se guarda; amo mis cabellos y aquello que cubren.

Es que, sencillamente, me siento tan bien en mi piel… Me veo los lunares y no sólo les sonrío, los saludo y pregunto cómo han estado; veo mis incipientes arrugas y me maravillo con sus formas y su discreta manera en que gritan tanto de mi existencia. Me veo a mí con dudas, inquitudes, sueños, sonrisas, desvelos… y me quiero así, y me dan ganas de abrazarme, de felicitarme, de ponerme una estrellita en la frente, de ayudarme a sacudir las dudas y la pereza física y mental sin reprenderme pero sí con energía… Y lo hago.

Y cuando de reojo atizbo el pasado, sonrío; y acaricio lo que fueran mis penas con la tolerancia y la comprensión que he logrado acumular o arrebatar de mis vidas pasadas… quiero y respeto a la Rocío que paralizó su presencia a causa del temor y las dudas; quiero y respeto a la Leticia que decidió hacer de su vida un carnaval, usando y desechando disfraces diarios; quiero y respeto a la Leticia del Rocío que en algún momento, decidió separar en forma aparentemente irreconciliable sus pensamientos de sus emociones, que decidió pelearse consigo misma; quiero y respeto todo lo que fui: a la mujer que se sumergió en el túnel del pasado para lucir un disfraz de niña; a la niña que comenzó por caminar a pasos agigantados para sufrir a destiempo, para amar a destiempo, para llorar y recordar antes de tiempo…

Pero, sobre todo, quiero, amo, respeto y estoy dispuesta a proteger y cuidar a toda costa a la mujer que hoy soy, a mí, a todas esas mujeres que soy cada día, aquella que fui para ser hoy.

martes, 16 de febrero de 2010

Diálogos conmigo misma…

Quiero volar… quisiera que mis palabras me llevaran a los destinos que conozco o que imagino, que mis momentos fueran sólo momentos, trascendentes todos, efímeros en sus colores e intensos en sus sabores. Quisiera, quise como quiero ahora, que mi voz entone notas musicales que sirvan de amable compañía a quienes quieran escaparse de esa soledad forzada que tan bien conozco…

¿Qué cosas nunca te dije? Tantas.

¿Y tendría caso escribirlas ahora? Lo dudo.

¿Es bueno visitar el pasado? Quizá sólo si de regreso, una viene con una sincera sonrisa. Entonces, ¿vale la pena pensar, pensar en ti, en él, en esto, lo otro, aquello…? Sólo si mis letras transmiten alegrías.

¿Lo estoy logrando? Con mucho esfuerzo; entonces, ¡habrá que cambiar de tema! O quizá de pensamiento…

¿Qué pretendo al escribir? Vivir.

¿Sólo vivo si escribo? Entonces, desahogarme.

¿Por qué tan indecisa? No, sólo hago precisiones.

¿Es real el desahogo? Al menos, muy auténtico; por lo tanto, es real para mí.

¿Tú buscas las palabras? Llegan sin previo aviso.

¿Qué tanto de ellas corriges? Menos de lo que mi timidez quisiera.

¿Eres tímida? Sólo cuando soy consciente de ello… tal vez, es una conducta aprendida.

¿Qué esperas del mundo? Sonrisas.

¿Qué estás dispuesta de dar de ti al mundo? Sonrisas.

Entonces, ¿cuál es la ganancia? La vida.

Donde hay llanto, ¿no hay vida? Es otra manifestación.

¿Crees en Dios? Para mí, Es.

¿Existe? Es y Se manifiesta.

¿Eres católica? Aprendí a serlo.

¿Cambiarías de religión? Así visto, no tengo religión alguna.

¿Cómo eres? Soy un ente en reconstrucción.

Y eso, ¿cómo se define? Sigo sin tenerlo claro.

¿Te inquieta? Sí, porque me emociona, me veo y me siento como una mariposa saliendo de un cascarón, lista para emerger de un oceáno para alcanzar un vuelo muy alto.

¿Eres feliz? Como nunca lo había sentido.

¿Lloras? Cada que tengo oportunidad y ganas de hacerlo.

Entonces, ¿eres feliz a pesar del llanto? Mi llanto son gotas de agua, compuestas por un hidrógeno, dos oxígenos y tres átomos de alegría…

lunes, 15 de febrero de 2010

Sinrazón

Palabras. Migraña. Silencio. Flor. Agujetas. Sinceridad. Remordimiento. Colador. Canciones. Viento. Arena en la playa. Luna. Música. Pies. Gatos. Una manera de escribir, otra de sentir... muchas formas de decir las cosas y ninguna para olvidar el sentimiento de rechazo... ¿rechazo a qué? ¿A las circunstancias, a la forma, acaso al fondo...?
Páginas, sueltas y en blanco... Sacudirme. Quiero sacudirme toda, buscarme y después perderme; gatear en los laberintos de una historia que no es mía y que hice propia... cantar canciones que nunca escuché y que recuerdo en el silencio de mis pensamientos... Sacudirme, voltearme, despojarme, preguntarme, alejarme... y después, desaparecer. Así, fundirme en un infinito olvido...

martes, 12 de enero de 2010

¿Será...?

¿Será cierto que cuando termina un amor uno sufre por la ilusión que se va, por todo lo que soñamos y creamos alrededor de esa ilusión? Entonces, para evitar que duela una vez más el corazón, ¿es mejor dejar de tener ilusiones? ¿es más sano evitar arriesgar el corazón en un suspiro y en un beso? ¿Vale la pena?

miércoles, 17 de junio de 2009

Homenaje a un minuto de Primavera

El follaje en primavera tiene sabor a aventura, a deseos de sonreír al escuchar el canto de los pájaros. Y si las besa el Sol por la tarde, tienen un sonido lejano que invita a comer las horas sin prisa, a degustar sus colores de uno en uno, con todas sus formas y sabores. Así escucho que me habla esta tarde: sonriente, juguetona, más que nunca alegre.

¿Qué pasaría si camináramos como las hojas y voláramos como nuestros sueños? Y, ¿si los pájaros se afanaran por entregarnos un mensaje todos los días y nosotros, insensatos, sólo nos empeñamos en ignorarlos?

Los minutos de este día han transcurrido en una danza multicolor en sus sonidos: apacibles, ajenos, amigables, algunos de ellos circunspectos; ninguno monótono y aún así, ninguno diferente.