lunes, 29 de agosto de 2011
Un café, con dos cucharadas de empatía y sustituto de amabilidad
lunes, 8 de agosto de 2011
Del diario de una infancia interrumpida
lunes, 1 de agosto de 2011
Otoño anticipado
La luz se refleja a la vuelta de cada esquina en una mano, un sonido, en el preludio de un beso. Y las letras no parecen más que símbolos llenos de gracia y no llenos de significados, pues resultan insuficientes para describir la paz que me regalan las tardes con sabor a menta...
lunes, 25 de julio de 2011
Liberar la mente es posible: ¡di no al prejuicio!
jueves, 14 de julio de 2011
Unos minutos de infancia
Inhala una vez más, y al hacerlo, a su mente acude el dulce olor de las flores que hace más de un mes se secaron sobre su escritorio, pero que aún decoran ese rincón de su recuerdo. Globos. En el retrovisor puede ver con toda claridad globos de distintos tamaños y colores. Con una mano que se extiende más allá de su cuerpo y de ese espacio físico que habita, toma uno, el más brillante, tal vez el más lejano...El reloj le indica que, de no acelerar la marcha, llegará tarde tres o cuatro minutos. Pero una nube le obliga a suspender su mirada en el horizonte: ¿es un árbol? No, quizá la forma que dibuja es la de una manzana. Y se le antoja que ahí en el cielo esa manzana sabe como las manzanas de Canatlán.
Las seis en punto. Y le faltan aún dos cuadras por recorrer. Las gotas de lluvia que comienzan a recorrer el parabrisas le regalan diminutas sonrisas, llenas de hidrógeno y oxígeno, y de evocaciones de otras gotas en otros parabrisas, aquellas que le acompañaban a los siete años y podía escuchar con nitidez la plática alegre entre ellas, mientras presurosas se alejaban, para seguir su ruta rumbo al asfalto...
Una mano le saluda entre la gente, ahí, al pie de la banqueta. Al descender del vehículo se percata con sorpresa que ha llegado a tiempo: el reloj del carro, como todos los que le acompañan, está adelantado. Bendice al tiempo, ése concepto tan abstracto que le ha permitido ir y regresar de su niñez, una vez más...
sábado, 9 de julio de 2011
No hay título para la tristeza...
lunes, 20 de junio de 2011
¿Éxito... o mera acumulación?
El diccionario de la Real Academia Española ha definido la palabra éxito como la ‘buena aceptación que tiene alguien o algo’. Hoy por hoy, esta palabra derivada del latín alcanza prácticamente todos los espacios de desarrollo individual: eres una persona de éxito si, además de contar con una vivienda y vehículo propios, se cuentan con los medios económicos suficientes para viajar al menos una vez al año, para mantener de manera ‘decorosa’ a una familia... porque, desde luego, una persona de éxito tiene una familia: esposa o esposo, además de tener descendencia. Ni hablar del desarrollo profesional: entre más alto sea el cargo que se ocupe dentro de una organización, mayor será el éxito...
Personalmente, coincido con la idea de que en algún punto del camino perdimos la perspectiva de esta palabra, o quizá, le dimos un uso demasiado extenso... o muy limitado, según el punto de vista desde el cual se parta para el análisis de la palabra en cuestión. Porque, de otra manera, podríamos caer en el error de considerar que la mayoría de la población en nuestro país no es exitosa: un alto porcentaje no posee vivienda o vehículo propios; el salario que la mayoría percibe es apenas suficiente para cubrir necesidades mínimas, las cuales desde luego no contemplan viaje alguno; y ese mismo porcentaje forma parte de lo que se denomina economía informal. Este equívoco excluye a padres y madres de familia que, dentro de sus restricciones económicas, prodigan besos, abrazos, cuentos y caricias sin límite alguno a sus hijas e hijos en cualquier hora del día, cualquier día del año; de igual manera, excluiría a quienes, sin mayor crédito que su confianza, han logrado compartir su esencia y trascender en una obra de arte magnífica, la cual puede ser un pastel de cumpleaños decorado con amor y esmero, o una excelsa pintura que se exhibe en un modesto pero alegre andador de una plaza. Y la lista sigue de manera interminable...
Por otro lado, esa materialización de la palabra éxito, en buena medida nos ha generado graves problemas como sociedad: se busca tener más, poseer más, a costa de lo que sea. Y así, como país, tenemos la nada honrosa mención de que un narcotraficante mexicano es considerado por la Agencia Antidrogas de Estados Unidos como el narcotraficante más poderoso de todos los tiempos. ¿Debemos considerarlo como una persona exitosa? ¿Cuál es el mensaje que se envía a nuestras niñas y niños?
Es urgente que atendamos al buen uso de las palabras que utilizamos para definir tanto personas como situaciones: una persona que tiene un puesto importante dentro de una organización es, sencillamente, una persona con un puesto importante; una conducta delictiva es denigrante, no poderosa... “si (como afirma el griego en el Cratilo) el nombre es el arquetipo de la cosa en todas las letras de la palabra ‘rosa’ está la rosa y todo el Nilo en la palabra 'Nilo'...” diría Jorge Luis Borges (El Golem).

